Kirchnerismo: aportes para su interpretación y discusión

Por Jorge P. Colmán para APCS. Esta nota no pretende ser un estudio de especialistas, sino la percepción de un militante protagonista, en síntesis un aporte para la discución política del universo “Kirchnerista”.

Memoria, verdad y justicia, inclusión social, suramericanismo y crecimiento económico: son las banderas que el Kirchnerismo ha incorporado como parte de su discurso, configuradolo como una nueva etapa del Peronismo (*).

Algunos dirán que es una apropiación, otros que son los emergentes a resolver y algunos más crispados diran solo oportunismo. Lo cierto es que en estos ocho años de gobierno, estas palabras se han situado en el centro del discurso presidencial, como parte esencial de las políticas de Estado y un amplio espacio de organizaciones sociales que lo acompañan.

Querer desvincular al Kirchnerismo del peronismo es casi absurdo. Sus protagonistas en origen, sus prácticas políticas movimientistas, su concepción del Estado y la interpelación constante de los enemigos históricos del movimiento nacional, forman parte indisimulable del orígen y la liturgia peronista. Solo aquellos que formaron parte de la experiencia del menemismo/duhaldismo de los `90 (que resiste junto a los poderes económicos que lo sostuvieron) le niegan el “derecho a pertenecer”.

Para los análistas interesados el kirchnerismo tiene sus orígenes en los `70. Apelan, para sostener esta posición, en el orígen militante de algunos de sus protagonistas. Pero debemos afirmar que este es un análisis parcial, basta para ello analizar la obra de gobierno y las iniciativas que se pretenden concretar para negarlo. Los medios corporativos han insistido sobre el “fantasma subversivo” de los ´70, pero pasadas las elecciones primarias, podemos afirmar que solo han tenido eco en un sector reaccionario y minoritario.

Pero si no es en los `70, ¿Donde esta el núcleo político de este “nuevo peronismo”?. Para discutir esto debemos analizar, no solo a los actores más visibles del gobierno nacional, sino a los actores sociales que se han acumulado como síntesis de lo que podermos empezar a llamar “Kirchnerismo”. Si bien existen los “setentistas”, algunos de ellos están de “vuelta” a la política con la irrupción de Néstor y Cristina, conforman una parte minoritaria, resignificados y valorados, pero no son el motor fundamental de las nuevas políticas de la etapa.

El regreso a la democracia en los `80 tiene su lugar en la acumulación kirchnerista. La democrácia, su institucionalización y la justicia con derechos humanos que Alfonsín supo instalar, pero no pudo concretar por sus limitaciones, forman parte de este imaginario. Pero lo que más fuertemente fue potenciado y reinstalado, es la lucha y resistencia de los organismos de derechos humanos por Memoria, Verdad y Justicia. Las Madres de Plaza de Mayo, tuvieron y tienen un lugar que ningún otro gobierno les dió, sus demandas encontraron eco, adoptaron “como hijos adoptivos” a Néstor y Cristina, y a traves de ellos a todo el Kirchnerismo.

Los derechos humanos pasaron a ser política de Estado, mal que les pese a los que acusan al gobierno de “apropiarse de los derechos humanos”. Su impacto todavía esta en crecimiento, no solo porque abarca a los autores materiales e intelectuales del genocidio, sino porque empujó al resto de la subregión suramericana a concretar el juicio y castigo a los responsables del Plan Condor.

Otro de los componentes de peso en el discurso, es la resistencia organizada al neoliberalismo de los años ´90. La lucha de la MTA/CGT, la CTA, los movimientos sociales y de desocupados están presentes en propuestas y demandas. Estas son continuadoras de una tradición de lucha que tiene sus orígenes en la historia del movimiento obrero, la lucha antiburocrática y las demandas de Justicia Social. La Marcha Federal, la Carpa Blanca de los docentes y los piquetes de los desocupados marcaron la etapa, y de un Estado “ausente para las demandas sociales” pasamos a un Estado “actor central” en la relación capital-trabajo.

A estas expresiones organizadas se deben sumar las demandas sociales generadas por las consecuencias sociales del neoliberalismo. La respuesta asistencialista del neoliberalismo a la crisis, generó formas de dependencia social, que se tornaron insoportables al estallar el modelo. La inclusión social se transformo en la herramienta política para abordar la crisis, y su universalismo, un paso fundamental como generador de derechos.

La política de inclusión social de las minorías abarco universos que superaron los derechos de tercera generación que la constitución de 1949 contenía. El kirchnerismo en este sentido, rompio barreras culturales de los primeros peronismos, y resignifico los valores humanos del movimiento histórico al abarcar los derechos de las minorías sexuales, poniéndolo a la vanguardia continental y mundial.

El kirchnerismo acompañó e impulso el cambio geopolítico en la región. La argentina es heredera de la política del ABC planteada estratégicamente por el General Perón, para ser promotora de la unidad económica y social. La defensa de la democracia y la acción desplegada ante los intentos de golpe de Estado, son un mojon frente a la acción de grupos de poder concentrados internos, su vinculación con las corporaciones y los organismos multilaterales que le sirven de plataforma.

El Kirchnerismo ha trascendido las fronteras y muchas de sus políticas de Estado han “contagiado” a la subregión exponeniendola como ejemplo a seguir. Es dificil dimensionar desde nuestro quehacer cotidiano el impacto de las políticas implementas, pero el resto de Suramérica observa con mucha atención y esperanza los cambios que en nuestro país se producen.

En otro renglón se encuentra la discusión de si el kirchnerismo es una “etapa superior” del peronismo, sin menospreciar los alcances, todavía falta agua por recorrer en este frondoso río de las transformaciones sociales del “nuevo tiempo” suramericano.

(*) Alejandro Horowicz plantea el análisis del peronismo en etapas. “Los cuatro peronismos” es un libro interesante para abordar el quinto peronismo o kirchnerismo.

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