La excluyente integración del “ARCO DEL PACÍFICO”

Se le conoce como el “Arco del pacífico”. Es un bloque formado a propuesta del ex presidente peruano Alan García y el presidente de la derecha pinochetista chilena, Sebastián Piñera, a los que se sumaron Colombia y México, los últimos cuatro puntos neoliberales en la región, que no tienen pudores para mostrar públicamente su ideario de integración excluyente de las grandes mayorías de ciudadanos y al servicio de las minorías pudientes y de poder económico.

Públicamente, se anuncia como un “logro” de la IV Reunión de los Grupos Técnicos y del Grupo de Trabajo del Arco del Pacífico, la negociación para suprimir las visas de viaje, NO PARA TODOS SUS CIUDADANOS SINO ÚNICA Y EXCLUSIVAMENTE PARA QUIENES REALIZAN VIAJES DE NEGOCIOS, retratando de cuerpo entero al servicio de quién exactamente está este bloque.

Por contraste, en los procesos estratégicos y no ideológicos de integración, la CAN (Comunidad Andina de Naciones: Perú, Bolivia, Ecuador y Colombia) y el MERCOSUR (mercado Común del Sur: Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) ya existe el libre tránsito, sin visas ni pasaporte, PARA TODOS SUS CIUDADANOS, SIN EXCLUSIÓN ALGUNA, y ahora se avanza a extenderlo a toda Suramerica, a través de la fusión de ambos, a partir del Acuerdo sobre Residencia de MERCOSUR (Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay) más Chile, Bolivia, Ecuador y Perú.

Para justificar la permanencia de Perú en este bloque excluyente de sus mayorías de ciudadanos, únicamente queda la supuesta importancia comercial del bloque, reiterada majaderamente en los medios masivos de comunicación, por la cual el Arco del Pacífico representaría el 7,6% de las importaciones y el 11,1% de las exportaciones del Perú. Cifras que no sólo son ínfimas, sino falsas, ya que uno de los países miembros del Arco, Colombia es miembro de la CAN junto con Perú y su comercio se contabiliza ahí; y otro miembro del Arco, Chile, recibe enormes beneficios sobre Perú, de hasta cuatro veces más, en su intercambio comercial y financiero.

No es beneficioso entonces para el país, sino para la minoría del poder económico, que además cuenta con una asombrosamente eficiente y acelerada gestión del Estado para conseguirle políticas migratorias especiales y privilegiadas. Mientras muestra una dolorosa ineficiencia y lentitud para atender los derechos y urgencias de tres millones de emigrados que le enviaron al país 2.696 millones de dólares el año pasado, mucho más que los supuestos beneficios comerciales del Arco del Pacífico.

En el Perú de hoy, una persona poderosa económicamente, “de negocios”, sigue valiendo más que varios millones de ciudadanos peruanos juntos, literalmente de “segunda categoría”, y eso inevitablemente se refleja también en la política exterior y la política migratoria del Estado.

Ricardo Jimenez A.

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