La desaceleración mundial y la crisis de los refugiados requieren medidas fuera de lo común de parte del G20

csa tucaBruselas, 03 de septiembre de 2015 (CSI EnLínea): La fragilidad de la economía mundial se cierne sobre la reunión conjunta de Ministros de Trabajo y Finanzas del G20 en Ankara, bajo la presidencia turca del G20, dado que las metas de crecimiento se han quedado peligrosamente rezagadas y el comercio mundial ha experimentado en este primer semestre de 2015 su mayor caída desde 2009.

Los sindicatos, en el marco de Labour 20, se dirigen a los Ministros exponiendo la necesidad de una acción coordinada para invertir en puestos de trabajo, apoyar a los salarios mínimos de vida y la negociación colectiva, establecer metas para el empleo juvenil y la consonancia de la inversión responsable con estas necesidades políticas.

Las nuevas cifras del FMI muestran que los objetivos de crecimiento establecidos por el G20 en Brisbane se están quedando rezagados al presentar una brecha del 3 por ciento entre los objetivos y las perspectivas actuales de la economía mundial.

“El crecimiento tiene que aumentar más del doble para satisfacer lo establecido por el G20 el año pasado. El G20 se enfrenta a un problema de credibilidad y exhortamos a los Ministros de Trabajo a advertir a los Ministros de Finanzas que necesitamos medidas específicas capaces de crear puestos de trabajo a través de una inversión responsable en infraestructura y medidas encaminadas a incrementar el poder de compra y los salarios en la medida en que hemos llegado a un punto de inflexión en lo que se refiere a la desigualdad de los ingresos”, afirmó John Evans, Secretario General de la Comisión Sindical Consultiva ante la OCDE.

La amenaza que se cierne sobre la seguridad de los ingresos es cada vez mayor, en la medida en que el 55 por ciento de los habitantes de nueve países que representan la media del PIB mundial describe sus finanzas como en situación de estancamiento o en retroceso en la encuesta Nuevos Frentes de la CSI.

“Desaparecen puestos de trabajo en las economías emergentes, el malestar social es cada vez mayor, el desempleo juvenil está convirtiéndose en estructural y la participación de los salarios se niega a repuntar, al tiempo que se acomete contra los salarios mínimos y la negociación colectiva reforzando así la pobreza de las familias. Contar con salarios justos en las cadenas de suministro mundiales aumentaría la demanda y ayudaría al crecimiento de la economía global”, señaló Sharan Burrow.

Por segunda vez en la historia del G20, los Ministros de Trabajo y de Finanzas se reúnen conjuntamente en Ankara, lo que debería actuar como un catalizador para una acción política coherente. Las recomendaciones del L20 incluyen:

Incrementar la inversión en empleos y salarios. La modelización del crecimiento del L20 muestra que la expansión de la inversión en infraestructura pública en un 1 por ciento del PIB en los países del G20 podría crear hasta 3,8 por ciento más de crecimiento durante un período de cinco años en comparación con las políticas actuales;
Aumentar la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, así como la inversión en el cuidado infantil y la economía asistencial para cumplir con el objetivo “25 para 25” del G20;

Un nuevo y ambicioso objetivo para el empleo de los jóvenes y garantías para la juventud, ya que las tasas de desempleo juvenil presentan como media un tercio más alto que en 2007, con la excepción de Alemania. La proporción de jóvenes que no estudian, no trabajan ni están en formación asciende a cerca del 20 por ciento en promedio en los países industrializados y es superior en las economías emergentes. Solamente en las economías del G20 existen 150 millones de jóvenes que no estudian ni trabajan poco cualificados;

Debe garantizarse a las personas que huyen de las situaciones de conflicto el derecho al trabajo y a la protección social.

“El mundo se enfrenta a la peor crisis mundial de refugiados experimentada desde la Segunda Guerra Mundial y el silencio de los Líderes es ensordecedor. Las ciudadanas y los ciudadanos del mundo entero llevan la delantera a sus Líderes, ya que abren su casa a los refugiados. La crisis mundial de los refugiados es una crisis económica y los Líderes del G20 deben tomar medidas coordinadas para garantizar el derecho al trabajo y a la protección social para los refugiados”, afirmó Sharan Burrow.

La Encuesta Nuevos Frentes de la CSI de 2015 sobre las economías de países productores tales como Indonesia, Filipinas y Turquía, reveló lo siguiente:

la mitad del total de trabajadores/as afirman que su trabajo se ha vuelto más inseguro en los últimos 12 meses;
el 58 por ciento se espera a que alguien de su familia pierda su empleo en los próximos 12 meses; y
el 63 por ciento señala que están preocupados por la seguridad de su empleo y salarios.
“El G20 tiene la posibilidad de configurar el mundo del trabajo dándole una trayectoria diferente, los trabajadores y las trabajadoras están buscando recomendaciones no trilladas en la medida en que vivimos una época fuera de lo común. Las vidas y los medios de vida de los trabajadores, sus familias y sus comunidades dependen de las decisiones de los Ministros de Trabajo y de Finanzas. Las discusiones no deben verse dominadas por excusas ante las políticas fallidas que no han conseguido fomentar el crecimiento”, indicó John Evans.

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